viernes, 11 de marzo de 2016

Hablar en público



Si eres estudiante, empleado, gerente o emprendedor, entonces estoy seguro que ya has tenido que hablar en público; si aún no lo has hecho, pues deberías empezar a prepararte para ese momento.
Es comprensible que con todas las miradas sobre ti sientas miedo a hablar en público; es por eso que quiero darte algunas sencillas técnicas para hablar en público que te ayudarán a controlar el miedo y a destacarte ante los demás.

Conoce a tu público: Conocer a tu audiencia es bien importante. Esto te ayuda a determinar el enfoque, el tono y el lenguaje que emplearás para comunicar tu mensaje. Hablar en público ante un grupo de adultos es muy diferente a hablar a niños que carecen de madurez, experiencia y educación. Lo mismo es cierto cuando se trata de hablar en público a grupos que están formados por personas de diferentes culturas, profesiones y niveles empresariales. Debes conocer cuáles son los intereses y preocupaciones de tu público, esto te permitirá adaptar tu presentación a ellos y estarás mejor preparado respecto a las preguntas que puedan surgir.

Ten un mensaje simple: Entre más elaborada y cargada esté tu exposición, es mucho más probable que pierdas la atención del público y que ellos olviden rápidamente tu mensaje. Además, una exposición con muchas ideas, con muchos datos y con mucha información, solo te complicará las cosas e incrementará tu ansiedad y miedo a hablar en público. Tú quieres que tu mensaje sea claro, conciso y memorable, así que ten un mensaje simple y no lo compliques con muchos argumentos para que el público pueda captar y procesar las ideas principales con facilidad.

Enfócate en tu mensaje: Al hablar en público debes evitar pensar que el público te estará evaluando. No debes pararte ante el público pensando que es una prueba que estás tomando y que debes lucírte. Este proceder solo incrementa el miedo a hablar en público y te impide conectarte con el público ya que piensas en la satisfacción de tu propio ego y no te enfocas en tu mensaje ni en el público. Al hablar en público debes demostrar interés y preocupación por tu audiencia, por sus deseos, por sus preocupaciones y por sus intereses; así que no te preocupes por impresionar, enfócate en tu mensaje y en que el público lo comprenda.

Habla desde el corazón: Cuando presentes tus ideas y tu mensaje con sinceridad y honestidad, este resonará en la mente del público. Tienes que ser tú mismo y no tratar de ser o aparentar otra persona. Se natural y espontáneo. La honestidad y sinceridad son rasgos que el público valora y aprecia mucho. Hablar desde el corazón, con pasión y entusiasmo, es lo que te hará sobresalir al hablar en público. Finalmente,  te invito a seguir explorando estos puntos en profundidad ya que en anteriores artículos y vídeos he tratado más ampliamente estas técnicas para hablar en público y seguiré abundando al respecto.

     Fuente: http://hablaenpublicoconpoder.com/blog/4-tecnicas-para-hablar-en-publico-y-reducir-el-miedo.html

jueves, 10 de marzo de 2016

Técnicas para hablar en público



  • Requiere definir bien los objetivos, ser claro, conciso, organizado 
  • y saber a que público nos dirigimos.

Dirigirse a un grupo de personas. Hablar en público.

Hablar en público no es un tarea fácil para la mayoría de las personas. Requiere tener los nervios bien templados, definir bien los objetivos, ser claro, conciso, organizado y saber a qué público que nos dirigimos. Debemos poner un límite a nuestra exposición, no muy extenso para no "cansar" a los oyentes. No se deben decir más de unas 150 a 175 palabras por minuto, para que la gente pueda seguir correctamente su disertación. Tampoco diga menos palabras haciendo un discurso lento, para que la gente no se distraiga o pierda interés por el tema.

Los puntos que debe tener claro un buen orador son:

1. Conocer los destinatarios.

Quién va a ser nuestra audiencia: estudiantes, profesionales, empresarios... esto nos ayudará a enfocar nuestra exposición de forma correcta.

2. Organización.

Exponer de forma organizada todos los temas nos permite que sea más fácil seguir el "hilo" de nuestra charla.

3. Extensión.

Exponga solamente lo fundamental del tema. No quiera extenderse hasta agotar el tema. Acabaría cansando al público y perdiendo su atención.

4. Objetivos.

Debemos concretar bien y de forma definida los objetivos de la charla, ponencia o conferencia. Tenemos que "tener claro" cuál es el mensaje que queremos transmitir a nuestra audiencia, sin repetirnos en interminables palabras que no nos conducen a ninguna conclusión clara.

5. Ayudas.

Cuente a su lado, con todo tipo de ayudas que hagan comprender mejor la exposición que está realizando: proyectores, ordenadores, diapositivas, gráficos y cualquier tipo de documentación que pueda facilitar a los oyentes. Ahora bien, sin abusar de los mismos, marginando totalmente al orador.

A la hora de hablar no debe olvidarse estos puntos fundamentales:

1. Coloque el micrófono a la altura correcta y compruebe que el sonido llega a toda la sala.

2. Organice bien la introducción, desarrollo y conclusión de la charla.

3. No abuse de los gestos y la expresión corporal.

4. En la medida de lo posible, interactúe con los oyentes, para hacerlo más ameno.

5. Hable como si se dirigiera solo a una persona.

6. Si va con retraso, resuma partes poco importantes.

7. Evite cualquier tipo de distracción: ruidos, móviles, música, etc.

Uno de los modelos más conocidos para una correcta exposición hablada es el modelo SPAM. Este nos da 4 puntos básicos:

1. Situación.

Tener en cuenta la hora y el lugar donde se va a celebrar el acto.

2. Propósito.

Las metas que el orador espera obtener con su charla.

3. Audiencia.

A que personas va destinada nuestra charla.

4. Método.

Que método vamos a utilizar para nuestra charla.

El método a utilizar es de gran importancia para el éxito de la charla. Tenemos como principales métodos:

1. Informativo.

Lo que se expone es nuevo para la audiencia, y se expone de forma clara y precisa, para que la información expuesta sea de utilidad al público asistente.

2. Persuasivo.

El orador trata de explicar características de un producto o servicio, de convencer de la conveniencia del mismo.

3. Entretenimiento.

El motivo de la exposición suele tener una finalidad de entretenimiento.

Aparte del método elegido para su conferencia, charla o exposición, deberá tener en cuenta ciertos puntos básicos a cualquier tipo de charla:

1. Ser breve en los agradecimientos y reconocimientos previos a la charla.

2. Mantener la cabeza elevada y mirar al frente y a la audiencia, siempre que podamos.

3. Cuidar la voz. Emplear un tono adecuado, una vocalización correcta y un volumen adecuado.

Lo mejor que podemos hacer antes de una "actuación" en público es practicar.

1. Lea su ponencia en alto varias veces para escucharse. E incluso, grábela y escúchese o tenga a alguien con Usted para que opine.

2. Utilice su lenguaje corporal y sus gestos, como si estuviese delante del público. Lo mejor es practicar delante de un espejo.

3. Procure memorizar las partes fundamentales del texto, para evitar una continua lectura del mismo y estar demasiado tiempo con la cabeza baja - cabizbajo.

Fuente: https://www.protocolo.org/social/conversar_hablar/hablar_en_publico_tecnicas_para_hablar_en_publico.html

miércoles, 9 de marzo de 2016

El sermón

Se denomina sermón u homilía al género de la oratoria que consiste en un discurso de tema religioso, por lo general pronunciado durante el culto cristiano. El sermón se pronunciaba, en la primera liturgia cristiana, en latín, pero después, en vista de que el pueblo ya no entendía el latín culto, empezó a pronunciarse en lengua vernácula, mientras que el resto de la liturgia continuaba pronunciándose en latín. Algunos autores piensan que ese fue el origen de cierto transvase de voces, proverbios y cuentecillos cultos a la lengua vulgar, dando origen a buena parte de la literatura folclórica.
El sermón podría ser dogmático, místico, ascético o parenético. Era dogmático si trataba de dogmas; los que explicaban los misterios, eran los sermones místicos; los que trataban sobre las prácticas religiosas, se denominaban ascéticos y los que versaban sobre cuestiones morales, parenéticos. Estos últimos se subdividían a su vez en homilías, pláticas y sermones propiamente dichos. También existe el fervorín (antes de comulgar), la oración fúnebre (glosando las virtudes de un difunto) y el panegírico (en honor de un santo).
En la primitiva Iglesia sólo estaba permitida la predicación de los obispossan Juan Crisóstomo fue, según la opinión de algunos autores, el primer presbítero que subió a la cátedra del evangelio en AntioquíaOrígenes y san Agustín predicaron igualmente no siendo más que simples sacerdotes, pero estos casos eran raros principalmente, en Occidente.
Los obispos miraban el ministerio de la predicación como muy propio de su dignidad y en su presencia no solía predicar ningún presbítero. Estos predicaban en ausencia del obispo en la iglesia metropolitana y comúnmente en las iglesias parroquiales. A veces, varios presbíteros uno después del otro, hacían su exhortación al pueblo después del canto del Evangelio en la misa y finalmente, el obispo. Si el presbítero por poca robustez no podía predicar, el diácono leía algún sermón u homilía de los Santos Padres. En casos extraordinarios podía el obispo permitir que algún clérigo de menores o algún seglar de singular fama, virtud y ciencia predicase públicamente en la iglesia con arreglo a lo dispuesto públicamente en el concilio IV de Cartago pero nunca a las mujeres por santas y doctas que fuesen.
El predicador solía al comenzar implorar brevemente el auxilio divino, saludar al pueblo y concluía con la alabanza o invocación a la Santísima Trinidad y con alguna oración. El predicador solía estar sentado aunque se levantase algunas veces. Los oyentes en algunas provincias estaban sentados y en otras, de pie. A veces, el auditorio interrumpía al orador con aclamaciones cuya costumbre deseaba abolir san Crisóstomo pues como decía san Jerónimo el llanto de los oyentes es elogio del orador sagrado.
Los predicadores solían llevar preparado lo que habían de decir mientras que los más ejercitados improvisaban. Algunos notarios copiaban muchas veces los sermones valiéndose para ello de notas o abreviaturas.1

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Serm%C3%B3n