sábado, 16 de abril de 2022

La comunicación asertiva, conocer algunas prácticas nos permite una mejor convivencia

Usando una comunicación asertiva nos permite dialogar con calma y respeto, expresando lo que queremos decir, pero sin lastimar los sentimientos de las otras personas.



¿Qué debemos tener en cuenta en la comunicación asertiva?

Ser claros y concretos. Decir específicamente lo que queremos. Si nos limitamos a insinuar, corremos el riesgo de ser mal interpretados por los demás.

Ser breves. Ya lo dice el adagio popular “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Si argumentamos extensa y constantemente, nuestros argumentos perderán peso.

Disculparse, cuando es necesario, está bien: si hacemos reclamos legítimos, las excusas sobran; de otra manera, parecerá que nos sentimos culpables y nos veremos inseguros. No obstante, siempre debemos hablar con respeto.

Ventajas de ser asertivo(a)

Utilizar la comunicación asertiva disminuye los niveles de estrés (no nos sobrecargamos con excesivas responsabilidades, como les ocurre a las personas que no saben decir “no”), nos ayuda a controlar el mal genio, y mejora nuestras habilidades de afrontamiento, pues nos permite expresarnos efectivamente, defender nuestro punto de vista, a la vez que respetamos el de los demás.

En resumen:

Mejora la autoconfianza y el autoestima.

Podemos identificar nuestros sentimientos.

Cuando respetamos al otro, nos ganamos el respeto de los demás.

Mejoramos nuestras habilidades comunicativas.

Podemos tomar mejores decisiones.

Construimos relaciones sociales y laborales basadas en la sinceridad.


Para lograrlo, la comunicación asertiva debe tener presentes estos tres aspectos:

1. Confianza: creo en mi habilidad para manejar una situación.

2. Claridad: mi mensaje es claro y fácil de entender.

3. Control: doy la información de manera calmada y controlada.


Recomendaciones para ser una persona asertiva

Evalúa la forma en la que te comunicas. ¿Expresas tus opiniones o te quedas callado? ¿Dices sí a todo lo que te digan los demás? ¿Juzgas o culpas a los demás constantemente? Identifica tu estilo comunicativo, para poder realizar los cambios a que haya lugar.

Exprésate, incluyéndote en lo que dices. Esto te permitirá hacerle saber a los demás lo que estás pensando o sintiendo, sin parecer que estás acusando.

Practica decir “no”.

Ensaya lo que quieres decir.

Utiliza el lenguaje corporal. Recuerda que la comunicación no es sólo verbal. Mantén una postura erguida, haz contacto visual regular, mantén una expresión facial neutra o positiva, no cruces los brazos ni las piernas.

Mantén tus emociones bajo control. El conflicto es difícil para la mayoría de nosotros. Tal vez estés enojado/a o frustrado/a, o tengas ganas de llorar. Aunque estos sentimientos son normales, pueden dificultarnos el resolver los conflictos. 

Si estás emocionalmente afectado/a, espera un poco. Respira profundo, mantén la calma y habla con voz uniforme y firme.

Hazlo poco a poco. Es importante que practiques estas habilidades con personas cercanas a ti. Esto te permitirá evaluarte, y de ser necesario, hacer los ajustes correspondientes.


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Referencias:

Universidad Central

Imagenes freepik.es


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